
En muchas empresas, la logística es evaluada a partir de un indicador principal: el costo del flete.
Sin embargo, en el contexto actual —marcado por inflación, volatilidad de la demanda, presión sobre los márgenes y mayor exigencia de servicio— esa mirada resulta incompleta.
La mayor parte del dinero que se pierde en logística no está en la factura del transporte.
Está en una serie de costos invisibles que no siempre aparecen en el balance, pero que impactan directamente en la rentabilidad del negocio.
Reprocesos, tiempos muertos, sobrestock, urgencias evitables, falta de coordinación entre áreas.
Cuando la logística no está bien diseñada, estos factores se acumulan silenciosamente y erosionan la operación.
Este artículo propone identificar dónde se generan esos costos ocultos y por qué una mirada integral sobre la logística permite recuperarlos.
El problema de mirar solo el costo visible
Tradicionalmente, la logística fue entendida como un centro de costos.
El foco estaba puesto en cuánto cuesta mover la mercadería de un punto a otro.
Pero esa visión deja fuera una parte crítica del análisis:
cómo las decisiones logísticas impactan en toda la operación, no solo en el traslado.
Según estudios de la Cámara Empresaria de Operadores Logísticos (CEDOL) y la Unión Industrial Argentina (UIA), una logística ineficiente puede generar entre un 10% y un 25% de sobrecostos indirectos que no se registran como gasto logístico, sino que se diluyen en otras partidas.
El problema no es que esos costos no existan.
El problema es que no se los está midiendo como logísticos.
Dónde se generan los costos ocultos
1. Reprocesos y doble manipulación
Cada vez que una mercadería se mueve más de lo necesario —se reubica, se reetiqueta, se vuelve a clasificar— se consume tiempo, mano de obra y recursos.
Estos reprocesos suelen ser consecuencia de:
- Falta de planificación de inventarios
- Almacenaje mal diseñado
- Descoordinación entre depósito y distribución
El costo no aparece como “logística”, sino como horas hombre, demoras operativas o errores administrativos.
2. Tiempos muertos que nadie contabiliza
Camiones esperando carga.
Mercadería detenida por falta de documentación.
Pedidos que se despachan más tarde de lo previsto por desorganización interna.
Estos tiempos muertos no suelen registrarse como pérdidas, pero reducen capacidad operativa, encarecen cada envío y generan cuellos de botella.
De acuerdo con lineamientos de la International Organization for Standardization, especialmente los vinculados a la norma ISO 9001 y a modelos de eficiencia operativa, los tiempos improductivos son uno de los principales factores de pérdida de competitividad en cadenas logísticas mal integradas.
3. Sobrestock y stock mal ubicado
Tener stock de más no siempre es sinónimo de seguridad.
Muchas veces es sinónimo de:
- Capital inmovilizado
- Costos de almacenamiento innecesarios
- Vencimientos, deterioro o roturas
- Movimientos adicionales para reordenar mercadería
En contextos inflacionarios, una mala gestión de inventarios amplifica el impacto financiero de la logística.
La pregunta clave no es cuánto stock hay, sino dónde está y por qué.
4. Urgencias evitables
En muchas operaciones, las urgencias se vuelven rutina:
- Envíos fuera de programación
- Refuerzos de flota de último momento
- Costos premium por falta de previsión
Estas urgencias no responden a eventos extraordinarios, sino a fallas estructurales de planificación.
La logística reactiva siempre es más cara que la logística planificada, incluso cuando “resuelve”.
5. Falta de información para decidir
Cuando la empresa no tiene visibilidad completa sobre:
- Estado de la carga
- Tiempos reales de tránsito
- Rotación de inventarios
- Cumplimiento de entregas
Las decisiones se toman con información parcial.
Y decidir con datos incompletos también tiene un costo, aunque no figure en ninguna planilla.
Por qué estos costos no aparecen en el balance
La mayoría de estos sobrecostos:
- Se reparten entre distintas áreas
- Se contabilizan como gastos generales
- Se naturalizan como “parte del negocio”
Al no estar identificados como logísticos, no se gestionan como tales.
Esto explica por qué muchas empresas sienten que “la logística es cara”, pero no logran precisar exactamente dónde se está perdiendo dinero.
El cambio de enfoque: de mover carga a leer la operación
Las empresas que logran reducir estos costos ocultos no lo hacen ajustando tarifas, sino rediseñando procesos.
El enfoque cambia cuando la logística se piensa como:
- Un sistema integrado
- Un flujo continuo, no una suma de etapas
- Un espacio de decisión estratégica
En este modelo, el operador logístico deja de ser un ejecutor y pasa a cumplir un rol analítico:
leer la operación completa, identificar ineficiencias y proponer mejoras estructurales.
El enfoque de Transporte González
En Transporte González trabajamos la logística desde una mirada integral, que contempla:
- Transporte
- Almacenaje
- Distribución
- Planificación
- Información y seguimiento
El objetivo no es solo mover mercadería, sino reducir fricciones invisibles que afectan costos, tiempos y previsibilidad.
Porque cuando la logística está bien diseñada, el ahorro no siempre se ve en la factura del flete.
Se ve en una operación más ordenada, más eficiente y más rentable.
Mirar lo que no se ve
En un escenario económico exigente, las empresas que sobreviven y crecen no son las que solo reducen costos visibles, sino las que detectan y corrigen pérdidas silenciosas.
La logística es uno de los espacios donde más dinero se pierde sin que nadie lo note.
También es uno de los lugares donde más valor se puede recuperar, si se la mira de manera estratégica.
🔓 Liberar la carga también es liberar recursos ocultos.
Últimas novedades
SUCURSALES
Tucumán
+54 (0381) 426-0688
Alejandro Heredia 300 - Alderetes
Buenos Aires
+54 (011) 4601-4601
Zuviría 6571 - Villa Lugano, CABA
Rosario
+54 (0341) 432-3261 / 432-0459
San Nicolás 3151, Rosario
Córdoba
- +54 (351) 679-0933
Ibarbalz 1244













